Gevatech : Perlas de Opalo | Pruebas engañosas sobre la calidad del agua
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Pruebas engañosas sobre la calidad del agua

26 Abr Pruebas engañosas sobre la calidad del agua

Lo que vamos a narrar a continuación en este artículo no quiere decir que sea una estafa o un timo propiamente dicho, simplemente se trata de una manera de “engañar” mediante trucos al consumidor para que acabe comprando un producto que, en la mayoría de casos, no necesita: un aparato de ósmosis o un descalcificador (a un precio astronómico, por cierto).
Todos sabemos que en la práctica mayoría de las grandes ciudades el agua no tiene buen sabor, está demasiado tratada con químicos y generalmente desprende un desagradable olor a cloro. En ocasiones, además, la presencia de altas concentraciones de cal puede llegar a estropear griferías, electrodomésticos e incluso puede llegar a causar problemas en la piel. Pero de aquí a tildar este agua como de insalubre va un trecho muy largo; y precisamente se está detectando que con este tipo de argumentos y una serie de trucos y verdades a medias se pueden presentar en nuestro domicilio supuestos técnicos (en realidad son comerciales / vendedores) para analizar la calidad del agua que sale de los grifos de nuestro hogar.
Algunos de estos comerciales pueden llamarnos por recomendación de un amigo que les ha dado nuestro teléfono, otros simplemente dejarán un tubo de ensayo en el pomo de nuestra puerta con la intención de que enviemos una muestra para analizar. Si lo hacemos, posteriormente vendrán a visitarnos con los resultados, negativos, por supuesto.
¡Demostración!
Aquí es donde residen la mayor parte de artimañas que ayudarán a convencernos de que el agua que bebemos está completamente corrupta. Mediante un sinfín de artilugios, pruebas químicas y demás trucos nos demostrarán una y otra vez todos los inconvenientes de beber el agua que sale directamente de nuestro grifo. Recordad siempre esta frase: De lo que te cuenten no te creas nada, y de lo que veas créete la mitad.
El proceso es el siguiente, mediante pruebas reactivas demostrarán que el agua que sale del grifo tiene todo tipo de inconvenientes, pero serán incapaces de explicarte técnicamente porqué. Recuerda que no son técnicos químicos, son comerciales que tienen el discurso muy estudiado. Recogerán agua de tu grifo y la compararán con muestras que ellos traen consigo, extraída directamente desde la central, filtrada con una de sus potentes y milagrosas máquinas. Veamos el proceso e intentemos reflexionar un poco a cada paso:
• Lo que van a analizar es el agua del grifo, agua embotellada (si tienes y la consumes regularmente) y agua supuestamente filtrada por su máquina milagrosa. Desde el primer momento ya deberías empezar a sospechar que si traen ellos la muestra tú desconoces realmente de dónde han sacado ese agua ¿y si es agua destilada para enmascarar los resultados de las pruebas que veremos a continuación? Una excelente opción para descartar “cosas raras” es pedirles que echen un buen trago de ese agua ¿verdad?

• Sigamos, lo primero que nos dirán es que el agua de nuestro grifo pasa por una serie de procesos donde la cloración es el principal de éstos (actualmente es un proceso indispensable), pero que a través de las tuberías éstas van desprendiendo todo tipo de materiales pesados que pasan por conducción al agua que consumimos (materiales pesados del estilo plomo, mercurio, cadmio, arsénico, etc). No olvidemos que estos materiales están presentes en la naturaleza y entran en contacto con nuestro cuerpo de forma natural con el aire que respiramos, los alimentos, o el agua. Este tipo de materiales no pueden ser destruidos ni degradados. Algunos de estos metales pesados (cobre, selenio, cinc) son esenciales para mantener el metabolismo del cuerpo humano. Ahora bien, es cierto que en grandes concentraciones pueden llegar a producir envenenamiento. ¿Asustados? Pues no se vayan todavía, aún hay más.

• Tras la charla sobre salud viene la charla sobre tipos de filtrado del agua. A través de las explicaciones que nos darán harán un repaso a los métodos de filtrado, desprestigiando los tipos más utilizados y, evidentemente, magnificando las virtudes del aparato que en realidad nos han venido a presentar. Que si unos sistemas sólo filtran el cloro, que si en otros el recipiente es de plástico y no de metal, etc etc.

• Una vez te hayan “preocupado” con todo esto es el momento de pasar a la acción, de apoyar la teoría con los trucos que traen en la maleta. Reactivos químicos como la ortotodilina (producto cancerígeno), precipitadores, metros TDS y hasta un pequeño aparato de electróliis. ¿Os acordáis de aquel juego de nuestra infancia llamada Quimicefa? Pues lo que viene a continuación no es más que la aplicación de teorías químicas, los reactivos y sus “espectaculares” reacciones aplicadas al agua que consumimos.

• El cloro, ese peligroso cancerígeno. Bueno, en realidad eso sería discutible, quizás deberíamos decir que los compuestos derivados del cloro (trihalometanos) pudieran ser cancerígenos, o que el gas que desprende el Cloro sí es tóxico. Pero hacer una afirmación de este tipo es un tanto aventurado. Que tiene un mal sabor no lo duda nadie. Tras dejar clara la afirmación primera y dejarnos preocupados y reflexionando sobre ello rematan la faena con un sencillo experimento. Añaden al agua un compuesto llamado Ortotodilina, que reacciona inmediatamente con el cloro. A mayor concentración adquiere un tono amarillo más oscuro. Oh! sorprendente. Pero ahí no queda todo, ¿tiene usted una fruta o verdura? Sí, por supuesto. Sorpresa. Al sumergirla en el agua inmediatamente el cloro teñido de amarillo es absorbido por el objeto que hemos introducido en ella. Ya nos entran todos los males. Además de reaccionar con el cloro este líquido lo hace con el cloruro de sodio (sal), si hiciéramos el experimento con agua salada pasaría lo mismo, y veríamos que la verdura absorbe igualmente el colorante ¿por qué? porque las células de los organismos absorben las sales que haya disueltas en un medio acuoso. Fascinante.

• Luego vendrá la prueba de la dureza del agua, de igual forma nos mostrarán la cantidad de cal que tiene mediante reactivos. Aquí no podemos decirte nada, según la dureza del agua tendrá mál o menos cal. Si el agua de tu barrio es calificada como dura ya sabrás cuál es el resultado (electrodomésticos dañados, grifería obturada, gotas de cal en el baño, etc). Para evitar esto sólo tienes como opción tener un descalcificador, los aparatos de ósmosis inversa no sirven para descalcificar el agua.

• Pero sin duda la prueba que rematará nuestro intelecto y desmontará todas las coartadas es el de la electrólisis o de TDS (Total Dissolved Solids). La prueba según nos cuentan se basa en hacer visible al ojo humano la cantidad de porquería que nos están metiendo a través del agua del grifo. Espectacular es, sin duda. Al introducir los electrodos y aplicar la corriente … zas! el agua empieza a tomar un color óxido que asusta, incluso en el agua embotellada (aunque con menor proporción), en la suya no, evidentemente. Esta prueba es la que remata la venta. ¿Todo eso me estoy metiendo en el cuerpo? ¡Dónde hay que firmar! Espera, vamos a darle una explicación lógica. ¿Qué significa TDS? Bueno, viene a ser como un “medidor” del total de sólidos disueltos en el agua, pero lo más importante, mediante un TDS o mediante la prueba de la electrólisis debes saber que no se pueden medir ni detectar químicos, parásitos ni bacterias. ¿Te quedas más tranquilo? La reacción del agua que viene del grifo ante los electrodos es simplemente producto de la oxidación de las sales que contiene. Si al agua que trae el vendedor le añades sal de cocina verás que también se volverá parduzca y precipitará. Es una reacción electroquímica normal que no sucede con el agua osmotizada por ser poco conductora de la electricidad.
Hasta aquí todo son artimañas para meternos el miedo en el cuerpo, en una época en que somos más conscientes que nunca de que la salud es importante, este tipo de “charlatanes” se aprovechan del desconocimiento de la gente para endosar productos a precio de oro. Lo cortés no quita lo valiente, seguro que si instalas una máquina de ósmosis inversa tendrás como resultado un agua mucho más rica, habrás eliminado ciertos metales y sales y tendrás un agua mucho más pura.
El hecho no está en vender un producto u otro (existen aparatos de ósmosis inversa a partir de 100 euros hasta un máximo de 1000 euros) sino en la manera en que lo hacen, se apoyan en trucos de aprendiz de químico para asustar al consumidor y rematar la venta con una oferta única y especial: sólo para ti. Harán incluso llamadas a su central para ver si pueden rebajarte el precio (evidentemente lo harán), pero es un firme usted aquí y ahora. En cuanto salgan por la puerta la oferta ya no será aprovechable nunca más. Oiga, he de pensármelo. No, ahora o nunca.

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